Estadísticas de un grupo de WhatsApp
Un grupo activo genera miles de mensajes que nadie vuelve a leer. Adentro hay una estructura bastante clara: quiénes lo sostienen, quiénes aparecen de a ratos y quiénes se fueron callando. Un export convierte eso en números.
La regla del 90-9-1
En casi cualquier comunidad online se repite una proporción: un grupo chico genera la mayor parte del contenido, un grupo mediano participa ocasionalmente, y la mayoría solo lee. Los grupos de WhatsApp no son la excepción, aunque en grupos de menos de diez personas la distribución suele ser menos extrema.
Lo interesante no es confirmar la regla, sino ver dónde cae cada uno y si eso cambió con el tiempo.
Los roles que aparecen en casi todos los grupos
El motor
Manda entre el 30% y el 50% de los mensajes y abre la mayoría de las conversaciones. Si se va o deja de escribir, el grupo suele apagarse.
Los que responden
Participan bastante pero casi nunca arrancan. Su actividad depende enteramente de que alguien más abra el tema.
Los intermitentes
Aparecen en ráfagas: silencio durante semanas y después veinte mensajes en una tarde. Suelen concentrarse alrededor de un evento — una salida, una fecha, una noticia.
Los que solo leen
Están, ven todo, casi no escriben. En el export aparecen con muy pocos mensajes pero rara vez se van del grupo.
Qué mirar en un grupo, que no aplica a un chat de a dos
La concentración
Qué porcentaje de los mensajes generan las dos personas más activas. Arriba del 60% en un grupo de diez, el grupo depende de esas dos.
Los picos
Los grupos no tienen actividad pareja: tienen picos alrededor de eventos. El día más activo casi siempre coincide con algo que pasó.
Las altas y bajas
Quién entró y cuándo. Sirve para explicar cambios en la actividad: un grupo suele cambiar de ritmo cuando entra o sale alguien clave.
Los silencios
El silencio más largo del grupo dice si es un grupo vivo o uno que se reactiva cada tanto para algo puntual.
Quién abre y quién cierra en un grupo
En un chat de a dos, quién abre y quién cierra es una pregunta con dos respuestas posibles y se lee rápido. En un grupo es una de las métricas que más ordena, porque no siempre son las mismas personas y casi nunca son las más activas.
Abrir es romper un silencio largo: escribir cuando hacía horas que no escribía nadie. Suele estar concentrado en una o dos personas, y son las que sostienen el grupo aunque no sean las que más mensajes mandan. Cerrar es quedarse con la última palabra antes del próximo silencio, que es otra cosa y suele repartirse distinto.
Un grupo donde una sola persona abre casi siempre es un grupo que depende de ella. Cuando esa persona baja el ritmo, la caída se ve primero acá y recién después en el total de mensajes.
Los mensajes del sistema
El export de un grupo trae líneas sin autor: "Fulano añadió a Mengano", "Fulano salió", "Fulano cambió el asunto del grupo". No son mensajes de nadie y no cuentan como tales.
Una limitación importante: el export no dice cuánta gente había cuando arrancó el grupo. Solo registra los cambios desde la primera línea del archivo. Por eso se muestra el cambio neto y no el total de miembros.
Comparar dos épocas del mismo grupo
Un grupo de cinco años no es una sola cosa: es varias, una atrás de la otra. La cinta de arriba del dashboard funciona como filtro de rango, así que se puede acotar a un año, a un mes, o a la ventana que interese, y todas las secciones se recalculan sobre eso.
Es la forma más directa de ver un cambio. Poné el año pasado, anotá quién estaba arriba y qué tan concentrada estaba la conversación; poné el año anterior y compará. Un grupo que se apagó lo muestra ahí, en la diferencia entre dos rangos, mucho antes que en el total acumulado.
Sirve también para lo contrario: un grupo que arrancó flojo y se acomodó, o uno que cambió de gente y de tema al mismo tiempo.
Compartir el resultado sin exponer a nadie
Las estadísticas de un grupo suelen terminar en el grupo, y ahí hay un detalle: los nombres que salen en pantalla son los que vos tenés agendados, no los que cada uno usa. Mandar la captura tal cual es mandar tu agenda.
Para eso está el modo anónimo, que reemplaza cada nombre por "Persona 1", "Persona 2" y así, numerados por volumen. Los gráficos quedan igual de legibles y las proporciones no cambian. Entran también los que solo figuran en un alta o una baja, que es justo donde se escapa un nombre sin que nadie lo note.
Con el modo anónimo prendido, el título de la tarjeta compartible también deja de llevar el nombre del archivo, que en un grupo suele ser el nombre del grupo.
Grupos grandes
Con más de veinte personas el análisis cambia de sentido: los rankings individuales dejan de importar y lo relevante pasa a ser la distribución. Suele haber tres o cuatro personas que generan más de la mitad de todo.
Un grupo de cientos de personas se procesa igual, aunque el detalle por persona deja de ser útil a esa escala.
Analizá tu grupo
Exportá el grupo como .txt y subilo. Se procesa en tu navegador — el archivo no se sube a ningún servidor. Podés filtrar por rango de fechas para comparar cómo cambió el grupo entre períodos.
Cómo exportar un chat de WhatsApp